Las puertas automáticas se han convertido, en los últimos años, en el principal seguro de toda vivienda y establecimiento a pie de calle. Por este motivo evidente, hay muchos que deciden apostar por la instalación de las mismas en sus respectivos hogares y comercios. Cuando confías la seguridad de la propiedad privada al correcto funcionamientos de una puerta automática es esencial que no haya ningún fallo en su instalación.

Hay varios datos que detallan si estos sistemas de seguridad cumplen las garantías de seguridad que ofrecen.

En primer lugar, hay que tener en cuenta el tipo de puertas automáticas a escoger. Las llamadas puertas automáticas “piratas”, que suelen ser más baratas que las oficiales, no cumplen con los requisitos de seguridad mínimos. A consecuencia de esto, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, ha puesto en marcha una inspección general de puertas automáticas. El objetivo principal es el de acabar con las puertas automáticas ilegales y no reguladas; y se aplicarán medidas sancionadoras.

En segundo lugar, las puertas automáticas deberán llevar el marcado de la conformidad por sus siglas CE. Estos marcados garantizan una adecuada instalación y la seguridad y protección del inmueble en cuestión. La normativa, que entró en vigor en 2005 y fue modificada en 2013,  decreta que la instalación debe correr a cargo de técnicos autorizados y que las puestas tienen que llevar el marcado de conformidad.

Los sensores y las fotocélulas son los elementos de seguridad más utilizados en las puertas automáticas. Detectan el paso de personas y se activan, impidiendo que entren, y cerrando las puertas automáticamente. Este sistema reduce el riesgo de colisión y acaba con la posibilidad de que algún individuo quede atrapado. Para prevenir accidentes y futuras averías, se debe de hacer un mantenimiento regular.

Estos 3 puntos constituyen la regla de oro que asegura la eficiencia y el buen funcionamiento de las puertas automáticas.